Ponti Olivari

La iglesia de San Francesco al Fopponino en Milán vuelve a iluminarse después de 30 años gracias a la intervención de Olivari

Entre la arquitectura y el diseño industrial se dan en ocasiones ciertos encuentros que se extienden durante años, en colaboraciones que van tomando distintas formas a lo largo del tiempo. Este es el caso del arquitecto Gio Ponti y Olivari.

Hablar de Ponti es hablar de la historia moderna de la arquitectura italiana. Fue uno de sus grandes renovadores y principal introductor de los lenguajes de la modernidad en este contexto. Pero su arrollador impulso creativo no se expresó sólo en este ámbito, también innovó en los terrenos del arte y del diseño, llegando a producir muebles y objetos de gran calidad. En esta línea de trabajo Ponti promovió con intensidad la industrialización del diseño en su país pero nunca llegó a perder lo que consideraba fundamental en el diseño de un producto: su raíz artesanal.

Estos intereses dieron lugar a su cruce con Olivari que, con más de 100 años de historia como fabricante de manillas en Italia, aúna en sus productos la innovación tecnológica con el conocimiento artesanal de los procesos. La primera colaboración entre ambos se dio en 1954, cuando Ponti diseñó con Olivari la manivela Lama para su mítico rascacielos Pirelli. Más adelante producirían juntos la manilla Cono, diseñada para la iglesia de San Francesco al Fopponino en Milán.

Esta iglesia, proyectada por Ponti en los años 60, contó en su diseño con toda una serie de colaboradores que contribuyeron a generar un espacio cuidado al detalle, desde elementos que recogen la búsqueda del arquitecto de lograr lo máximo con lo mínimo, en una depuración de volúmenes que nos lleva a la ligereza y esencialidad con las se define la obra de Ponti.

Como no podía ser de otra forma tratándose de una iglesia, uno de los aspectos clave del proyecto fue la iluminación, conseguida a través de ventanas y desde unas lámparas de latón que colgaban del techo y que le otorgaban un ambiente delicado al espacio. Sin embargo, con el paso del tiempo estos candelabros sufrieron una oxidación progresiva que les hizo perder su elegante acabado, y fue ya en los años 80 cuando se retiraron para ser sustituidos por modernos proyectores de gran potencia, un cambio que alteró el concepto espacial y el diseño lumínico original y desnaturalizó el espacio.

En la actualidad, después de 30 años desprovista de su auténtica atmósfera, San Francesco al Fopponino recupera la luz con la que se concibió gracias a la actuación de Olivari que tras aquella colaboración con Ponti en los años 60, vuelve a intervenir en el espacio, esta vez a través de la restauración y colocación de las lámparas originales.

Esta restauración se ha realizado en la fábrica de Olivari a través de varias fases de trabajo. Primeramente, se analizó el latón en su laboratorio para determinar el tipo de acabado original. A continuación, se lijó la superficie para eliminar la capa de oxidación y se pulieron sus semicilindros de latón para, finalmente, recubrirlos con barniz transparente y cocerlos en un horno, un proceso que consolida la resistencia del acabado y la conservación en el tiempo de las lámparas. Por otro lado, Olivari ha creado un sistema de tiras LED de bajo voltaje que emite la misma cantidad de lúmenes que los neones de alto voltaje montados originalmente en los semicilindros de latón de las lámparas, y que generan una luz suave y cálida. Estos LED han sido fijados con un sistema reversible que garantiza su fácil extracción. De esta manera, al tiempo que se ha respetado el diseño de Ponti, se ha introducido una fuente de luz más duradera y con un consumo energético menor.

 

Este proyecto no sólo es el ejemplo de algunas de las acciones emprendidas por empresas de diseño para recuperar y mejorar el patrimonio artístico italiano, sino que también vuelve a activar tras muchos años la colaboración de Olivari y Ponti para ofrecernos una experiencia nueva del lugar.

Para Le Corbusier la arquitectura se definía como el encuentro de la luz con la forma, así que, desde este punto de vista, es ahora cuando podemos apreciar San Francesco al Fopporino en la verdadera dimensión que Ponti quiso otorgar a este espacio.

La iglesia de San Francesco al Fopponino, Via Paolo Giovio, está abierta y se puede visitar todos los días de 8.00 a 12.30 y de 16.00 a 20.30.

Manilla Lama, Olivari. Gio Ponti